Micelio en la construcción
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La industria de la construcción es responsable de casi el 40% de las emisiones globales de carbono, principalmente debido a materiales como el cemento y el acero. A medida que el mundo busca alternativas, el micelio ha ganado atención gracias a su capacidad para crecer rápidamente, absorber carbono y descomponerse de forma natural.
Esta innovación se alinea perfectamente con la necesidad urgente de soluciones de construcción ecológicas.
El micelio es una densa red de hilos fúngicos (hifas) que unen la materia orgánica, y prospera con subproductos agrícolas como cáscaras de maíz, aserrín y paja.
Es ligero, resistente al fuego, aislante y fuerte cuando se comprime.
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Foto de Oscar Vink
Menores costos de producción
A diferencia del cemento, que emite grandes cantidades de CO2, el micelio absorbe CO2 durante su crecimiento. Al final de su ciclo de vida, el micelio se descompone de forma natural, sin dejar residuos tóxicos, lo que le permite convertir residuos agrícolas en materiales de construcción utilizables.
Este enfoque ofrece menores costos de producción que los materiales sintéticos y satisface la creciente demanda del mercado de soluciones sostenibles.
Foto de Ilvy Bonnefin
El micelio puede utilizarse en arquitectura para paredes y aislamiento. Su estructura porosa hace que el micelio sea ideal para insonorización y edificios energéticamente eficientes.
Aunque persisten desafíos en cuanto a la ampliación de la producción y la garantía de durabilidad, su potencial para reducir las emisiones y fomentar las economías circulares lo convierte en una de las innovaciones más emocionantes en la arquitectura verde actual.
Fuente: UGreen
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